Escuela del vino

Cuidados y servicio de los vinos

Cuidados y servicio de los vinos

La vida del vino

Los vinos se comportan como los seres vivos: nacen, crecen, se desarrollan y llegan al final de su vida. La longevidad de un vino depende de las aptitudes iniciales del vino en cuestión y de las condiciones del recinto donde se guarde. No todos los vinos (por muy bien conservados que estén) mejoran con el transcurso del tiempo.

Los hay que, por su estructura, añada y noble origen, sí que se bonifican y engrandecen, pero también existen los que pierden sus cualidades con apenas unos meses.

Por ello conviene distinguir cuatro grandes grupos:

  • Los vinos que se deben consumir dentro del año o año y medio siguientes a su vendimia. Es el caso de los vinos blancos sencillos (los que no tienen crianza en barrica y no provienen de variedades nobles), los rosados de garnacha o tempranillo y los tintos más sencillos.
  • Los vinos que mejoran en el transcurso de los 2-3 años. Aquí se engloban la mayoría de los tintos normales sin crianza y blancos de variedades nobles sin barrica.
  • Los vinos cuyo momento óptimo de consumo se sitúa entre los 3 y los 10 años. En este grupo se encuentran la mayoría de los tintos con crianza en barrica y grandes blancos criados o fermentados en barrica.
  • Los vinos que alcanzan su apogeo con más de 10-15 años. Hablamos entonces de grandes botellas, como pueden ser los tintos de añadas y procedencias muy especiales.

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